¿Qué puedes aprender de un mal jefe?

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Hasta de las situaciones tristes de la vida se puede aprender lecciones muy valiosas. Una de esas situaciones tristes y lamentables es la de tener un mal jefe. ¿Qué podemos aprender de ese personaje malvado?, aunque no lo creas, son muchas las lecciones que puedes sacar de un mal jefe. Si consigues procesar las lecciones que te da un mal jefe, en el futuro, cuando tú seas el jefe, sabrás exactamente cómo comportarte para ser el mejor jefe.

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¿Cuáles son las principales lecciones que te deja un mal jefe?

Debes ser discreto: En especial con tus problemas personales. Nunca, jamás reveles a un jefe que eres bipolar (por lo demás ¿qué le debería importar si no es tu doctor de cabecera y tu cumples con tu trabajo?), o que probablemente estás embarazada. Ninguna situación personal debe ser revelada, más allá de sus términos generales. Si sales con permiso por algo médico, limítate a indicar que se trata de un control dental de rutina y no permitas que escarben ni tu jefe ni tus colegas en más detalles. Recuerda que los malos jefes por lo general mantienen a otros empleados como “informantes”.

Debes ser diplomático: Nunca, jamás repitas chismes o comentarios políticamente incorrectos dentro de tu empresa. Los malos jefes se cuelgan de cualquier cosa para evaluarte mal, inflar malos comentarios que hayan salido de tu boca y crearte el cartel de “conflictivo”. Cuidado con todo lo que dices, en el trabajo estás rodeado de enemigos ocultos.

Tener disciplina: Un mal jefe adora mirar el reloj para castigarte por cada impuntualidad que tengas. No des motivo para que te traten mal y demuestra que puedes ser disciplinado sin que te tengan que estar vigilando y aplicando castigos como si fueras un perrito.

Nada personal: Nunca te tomes las críticas negativas de modo personal. Todo lo que vomite tu jefe puede entenderse como una insatisfacción hacia tu trabajo, pero no hacia tu persona. Nunca desbordes en lágrimas o pensará que además de cometer muchos errores, eres poco profesional y no estas en posición de seguir ocupando el cargo. Todos los malos jefes buscan desestabilizarte emocionalmente para manipularte mejor después.

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Manejar la presión: Los malos jefes siempre están atendiendo urgencias, porque no son proactivos y sólo se limitan a pagar incendios. Debes aguantar la presión y no tomarte nada de lo que diga como algo personal. Mientras menos lo mires a los ojos cuando esté rojo de furia, mejor. Esta experiencia te enseñara a reconocer las falencias de un jefe que no tiene nada bajo control porque simplemente es un incompetente incapaz de focalizarse en lo importante.

Huir de los enemigos: En la empresa, siempre estarás rodeado de personajes perversos, empezando por un mal jefe. Debes blindarte de los malos jefes, siendo amable con todo el mundo, aún con aquellos personajes groseros que no han tenido la oportunidad de evolucionar y que intentan probar que tu eres un profesional que pierde el control, solo para desacreditarte. Ya verás como en tu próximo empleo puedes luchar contra todos esos problemas con mayor sabiduría y experiencia.

Buenas relaciones: Con colegas, mantén siempre una relación cordial, aunque nunca lleguen a ser amigos. La amistad debe surgir con el tiempo y solo bajo ciertas condiciones que te prueben que esa persona que es tu colega, merece tu confianza. Prueba a la gente antes de comentarle tus asuntos mas personales. Recuerda que cualquiera de esos colegas amables que tienes hoy, puede sacar los dientes en contra tuya si un mal jefe se da el trabajo de indisponerlo contigo, y eso pasa más a menudo de lo que se piensa.

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