Qué son los acuerdos de confidencialidad ¿Necesita uno tu empresa?

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A los acuerdos de confidencialidad, normalmente se les denomina por los acrónimos “CDA” o “NDA”. Estos acuerdos abordan diversas relaciones de negocios, en donde dos o más partes están discutiendo una información que se debe mantener en el más estricto secreto.

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Estos acuerdos de confidencialidad, son contratos tradicionales, que se supeditan al derecho contractual del país donde se celebran. Hay dos tipos de acuerdos de confidencialidad típicos, que veremos a continuación.

Tipos de acuerdos de confidencialidad

1. NDA Empleador/Empresa:

Es muy común que los empleadores pidan a sus empleados firmar un acuerdo de confidencialidad como requisito para trabajar. Uno de los propósitos es asegurar con este acuerdo al empleador, que sus empleados no divulguen información confidencial de su empresa con un competidor, o se le transfiera información confidencial a un intermediario que le lleve esa información a un competidor.

Con el acuerdo de confidencialidad, el empleado se compromete a no revelar ninguna información confidencial del empleador fuera de su lugar de trabajo.

Por lo general, este tipo de acuerdos, establecen que los empleados no deben revelar ningún tipo de información confidencial desde el lugar de trabajo, incluso cuando esa información no sea de propiedad del empleador. A veces pasa que los empleados aprenden algo de información confidencial de un proveedor o cliente, y un acuerdo de confidencialidad bien empleado impedirá que esa información sea revelada.

Puede darse en caso que un empleado a punto de firmar de este contrato de confidencialidad, ya sea consciente de información confidencial de la empresa, o que cuente con el secreto de una invención propia antes de ser empleado de la empresa. En tales casos se debe incoporar una declaración adicional que aclare esos puntos, y determine si procede o no dejarlos dentro del acuerdo de confidencialidad de todos modos.

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2.NDA Empresa/Empresa:

Es muy común que las empresas firmen entre sí, acuerdos entre ellas, de modo que ambas partes puedan dar o recibir información confidencial sin que esta se filtre. Los proveedores de servicios críticos pueden pedir a su cliente que se firme un acuerdo de confidencialidad para prevenir que esa información llegue a algún competidor.

En el acuerdo se debe especificar quienes tendrán acceso a la información confidencial, si tendrán claves para acceder a ciertos documentos, y así la parte que revela los secretos puede tener control sobre quienes manejan la información confidencial, de modo preciso.

Hacer cumplir estos acuerdos en tribunales, en caso de llegar a juicio, puede ser complicado si no son lo suficientemente específicos y claros en todos sus puntos. Un acuerdo de confidencialidad genérico no es la solución en absoluto, además se deben utilizar con discreción.

En ausencia de ciertas protecciones legales sobre cierta informacion, o registros de propiedad sobre cierta información, quedan dos caminos a tomar para ir bajando el riesgo de perder esa valiosa información.

Un camino es utilizar las habilidades, experiencia y pericia de un abogado. Es aconsejable utilizar un abogado con amplia experiencia en Acuerdos de Confidencialidad. Debe estar especializado en asuntos de propiedad intelectual, y dentro de esa especialidad, debe ser un abogado que haya tenido varios casos de éxito en su historial de juicios, con materias de Acuerdos de Confidencialidad.

En segundo camino es divulgar la información confidencial sólo a las personas que hayan sido recomendadas por la contraparte como de confianza, incluso sin haber elaborado un acuerdo escrito. No es buena idea confiar información confidencial a personas en las cuales no se confía. Nunca hagan negocios con alguien en quien no confían. Los contratos rara vez, toman el lugar de las buenas relaciones interpersonales en los negocios. Por el contrario, deben encontrar a alguien capaz de hacer frente a los asuntos con la suficiente competencia, y desarrollar una relación de confianza. Pero nunca se recomienda hacer negocios con personas o empresas con las que ya se tiene un historial de desconfianzas. En esto, siempre se indica que es mejor retrasar un proyecto, y aceptar a una persona o empresa con menos habilidades y competencias y ir formando el lazo de confianza y competencias.

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